jueves, 19 de noviembre de 2009

No pasa nada con el 2012

Que todo el mundo se tranquilice, que en el 2012 no va a pasar nada (si es que hacemos caso al señor Emmerich).
Esta película de 154 minutos, donde se llega a echar de menos la tijera de un buen censor, sobre desastres creo que pasará a la historia por ser la más aburrida y al mismo tiempo la más ñoña de la historia de las películas de desastres. Desde que allá por los 70 se hicieran las películas que marcarían el camino a seguir en el cine de desastres (El coloso en llamas, La aventura del Poseidón y Terremoto) lo único que hemos visto es métodos más sofisticados de poner a la gente al borde de la aniquilación, porque todo lo demás no ha mejorado. Tanto cliché, tantos personajes planos y previsibles, tantas situaciones ya vistas en otras películas no hacen más que repetir una y otra vez una fórmula ya vista muchas veces.
No, esta película no aporta nada nuevo al genero, así que no vayan al cine esperando ver como este superpoblado mundo se va al carajo. Yo os recomiendo que cojáis películas de desastres (valen películas anteriores de Roland Emmerich, como el Día de Mañana o Independence Day), aleatoriamente seleccionéis escenas de desastres y luego os las imaginéis con mucho trabajo de ordenador y ahí tendréis 2012.
La Historia
No puede ser más simple: unos científicos descubren que este mundo se va a destruir porque los neutrinos que mandan las erupciones solares están calentando la Tierra a modo de microondas. Los paises del G8 (EEUU, Rusia, China, Japón, Francia, Italia, Reino Unido y Alemania) se ponen de acuerdo en preparar la salvación de unos cuantos de nosotros y se lían a construir en el Himalaya (si queréis saber qué, al cine). A partir de esta premisa tenemos a todo tipo de personajes previsibles: padre divorciado fracasado, conspiranoico loco que sabe que está pasando, científico que se preocupa por la humanidad, político preocupado en salvarse él, presidente de los EEUU (que ahora está más de moda que nunca que este tipo de papeles se los den a actores negros), etc. Y todos ellos corriendo y volando y volviendo a correr y volviendo a volar para llegar al Himalaya a salvarse.
Una vez allí, decisión moral de salvar a más o sólo a los incluidos en la lista. Luego viene lo que tiene que venir y... hasta aquí puedo leer.
Ah! Y los mayas... Sólo los nombra un actor de reparto en un momento de la película ("Tanta tecnología y los mayas lo sabían hace 2000 años") y ya está. No son más que la excusa para que la gente se desinforme sobre la cultura maya. Pero eso es otro tema que aquí no voy a tratar.
Actores
Si estaban pensando en hacer una comedia, han acertado. Si querían una película de acción... No, no han dado con ninguno. Lo siento, pero debe ser el peor reparto que he visto en mi vida para una película de este estilo (es difícil mejorar el reparto de Deep Impact). Pero esto es algo que suele ocurrir en las películas de Emmerich (véase Independence Day). Ni John Cussack, ni Amanda Peet (que siempre se agradece su presencia en la gran pantalla), ni Danny Glover,... Ninguno llega a ser creíble, quizá debido a que sus personajes tampoco lo son o por culpa de que el director estaba más pendiente de que no taparan el croma que de hacer coherente sus actuaciones.
Valoración final
No recomiendo esta película. Si os gustan las películas de desastres las hay mucho mejores (aunque eso sí, no tienen ni la mitad de efectos especiales que esta). Así que, en lugar de ir al cine a ver esta película, yo os recomendaría tarde de DVD con El Coloso en Llamas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario